Existen tres tipos de trastornos psíquicos que pueden sobrevenir en el período siguiente a un parto: el baby blues o blues postparto; la depresión postparto (DPP) o depresión postnatal; la psicosis del postparto o psicosis postnatal.
Es importante diferenciar entre cada trastorno, ya que las características son particulares y el tratamiento distinto.
Baby Blues
Es un acontecimiento que es vivido por más de la mitad de las madres, aparece días después del parto. Las manifestaciones son los llantos, sentimientos de irritabilidad y confusión, estas manifestaciones no duran más que algunos días y remiten espontáneamente si el entorno es tranquilizador.
Factores de riesgo:
El baby blues tiene un componente hormonal, hay una caída significativa de estrógenos en el organismo de la mujer después del parto, sin embargo, no hay evidencia científica que sea este factor hormonal el causante del baby blues.
Aunque la frecuencia del baby blues sea elevada y no sea de gravedad debemos saber que es un tiempo de adaptación de la madre, a veces doloroso pero necesario teniendo un rol facilitador entre el vínculo madre-hijo.
Depresión Postparto
La depresión postparto, es definida en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) dentro del trastorno depresivo mayor de inicio en el periparto. Los episodios del estado de ánimo se pueden iniciar durante el embarazo o en el posparto. El 50% de los episodios de depresión mayor “postparto” comienzan realmente antes del parto. Así́ pues, estos episodios se denominan colectivamente episodios del periparto.
Las causas exactas por las cuales ciertas mujeres desarrollan una DPP no se conocen demasiado. Como en otros tipos de depresión, no existe un único factor desencadenante. Se estima que la DPP es el resultado de la interacción de numerosos factores complejos y que las razones de su llegada son múltiples: particularidades de funcionamiento psíquico, sensibilidades individuales y genéticas, entorno psicosocial, factores hormonales.

Las manifestaciones clínicas de la DPP incluyen, incapacidad para dormir o dormir mucho, algunos cambios en el humor, el apetito, miedo a lastimarse a sí misma o al bebé, preocupación por él bebé, episodios de llanto excesivo y tristeza, sentimientos de culpa e impotencia, dificultad para concentrarse y recordar, perdida de placer o interés en los pasatiempos y actividades cotidianas y pensamientos recurrentes de muerte que pueden incluir ideas suicidas. Existen también sentimientos de incapacidad y las autoexigencias referidas al papel de la madre. La madre puede sentir poco placer en los cuidados del bebé. Se debe consultar a un profesional de la salud a partir del momento en que una persona se sienta mal, que este malestar se mantiene, que la madre no entiende los motivos de sus síntomas y que la inquietan.
Factores de predisposición de DPP:
- Mujeres que ya han sufrido un trastorno psicológico como depresión, DPP, trastornos ansiosos.
- La existencia de un trastorno bipolar.
- Las mujeres que han sufrido un trastorno depresivo o ansioso durante el embarazo son más susceptibles de desarrollar DPP.
- Los eventos de vida estresante, especialmente si estos acontecimientos tienen lugar en el ano que precede al embarazo o durante el periodo perinatal.
- La calidad de las relaciones conyugales, la falta de comunicación, las tensiones entre la pareja aumentan el riesgo de DPP. El hecho de vivir sola también predispone a la depresión.
- La falta de apoyo por parte de la familia, pareja.
- La no participación en los curos de preparación del parto.
- Las características del niño (agitación, temperamento difícil, llanto frecuente).
- Las complicaciones obstétricas.
Psicosis Postparto
Es una patología poco frecuente, pero grave. Aparece en las dos o tres primeras semanas del parto alcanzando una punta de frecuencia alrededor del décimo día. Los síntomas son los de una depresión grave acompañada de signos psicóticos: pensamiento desorganizado, conductas extrañas, ideas delirantes paranoicas y alucinaciones.

El inicio de la psicosis postparto es brusco y se caracteriza por una modificación radical del comportamiento de la madre, entre las manifestaciones se encuentran llantos, gran fatiga, pensamientos ansiosos, agitación nocturna, pesadillas, delirios, alucinaciones auditivas y visuales. Estas ideas delirantes pueden llevar a la mujer al suicidio o infanticidio.
La madre muestra un desinterés creciente por su bebé rechaza el contacto con él. Es importante no banalizar estos primeros signos de forma que la persona que observe en la madre estas conductas avise al médico y tomar medidas para que sea rápidamente atendida ya que las consecuencias más temidas son el infanticidio y el suicidio que siguen a las ideas delirantes.
En la mayoría de los casos son necesarias una hospitalización urgente en medio psiquiátrico y una medicación antipsicótica.
Factores que favorecen el riesgo:
- Tener antecedentes de psicosis postparto u hospitalización psiquiátrica.
- Sufrir de un trastorno bipolar o esquizoafectivo.
- Interrumpir un tratamiento farmacológico.
- Tener una historia familia de trastornos del humor y sobre todo del trastorno bipolar.
Conclusión
El camino de la parentalidad es largo, complejo y lleno de numerosas emociones. A semejanza del baby blues que lo vive la mayoría de las mujeres, los meses posteriores al nacimiento del bebe son siempre un escenario de movimientos psíquicos intensos pero indispensables para que la mujer se pueda apropiar de su nuevo rol frente al bebé.
